Naturaleza para el agua

Por Andrés Martínez Moscoso

La Organización de las Naciones Unidas, ONU, declaró al 22 de marzo como el Día Mundial del Agua, en atención a la importancia que tiene este recurso para la humanidad. De esta manera, cada año se realizan importantes eventos alrededor del mundo, bajo un lema distinto, siendo el del 2018: “Naturaleza para el agua”, debido a que muchas de las respuestas en relación a la gestión del recurso hídrico se encuentran en la propia naturaleza.

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Para 2030, el mundo se comprometió a garantizar el acceso a que todas las personas tengan acceso a agua segura, según se refleja en el Objetivo del Desarrollo Sostenible No. 6, sin embargo, para llegar a esta meta se deben superar importantes retos, entre los que encontramos los siguientes: a) demanda de agua (2.1. mil millones de personas no tienen acceso a agua); b) disponibilidad de agua (1.9. mil millones de personas viven en zonas de estrés hídrico); c) calidad del agua (1.8. mil millones de personas usan agua no segura, y el 80% de las aguas residuales no son tratadas); y, d) clima y ambiente (el 20% de la población mundial vive en áreas con riesgos de inundaciones).

Si bien es cierto el slogan por el Día Mundial del Agua (2018), parecería simple, su contenido es fundamental a la hora de atacar de raíz estos problemas que aquejan a la sociedad en relación a los desafíos del agua, pues supone reforzar procesos de reforestación (barreras forestales), generar llanuras inundables, restaurar humedales, etc.

Las soluciones basadas en la naturaleza (NBS, por sus siglas en inglés), no deben ser vistas como panaceas en relación a los retos del agua en el siglo XXI, no obstante, constituyen alternativas innovadoras y de bajo coste, entre las que se encuentran: el mejoramiento de la disponibilidad y suministro del agua, a través de la conservación de los humedales (infraestructura verde vs infraestructura gris).

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Por otro lado, el mejoramiento de la calidad del agua se puede hacer a través de la reducción de la contaminación en la agricultura y la protección del suelo y la erosión (reforestación de especies nativas). Así como la gestión del riesgo en relación con una de sus principales amenazas como son las consecuencias del cambio climático (contrarrestar inundaciones extremas, con llanuras de inundación controlada).

Desde el proyecto de investigación “Alternativa al modelo de gestión de agua potable en el municipalismo ecuatoriano. Las mancomunidades como respuesta”, de la Universidad de Cuenca, nos hemos comprometido con el mes del agua, a través de la organización de un “Ciclo cine del Agua”, que tiene por objetivo generar un espacio de reflexión sobre la problemática existente a nivel regional en relación al agua, que permita concientizar sobre el uso de la misma y la importancia de su correcta gestión.

A lo largo del mes se proyectarán 4 películas, para diferentes públicos: La hija de la laguna (para estudiantes de bachillerato), También la lluvia (para las Juntas de Agua), Rango (para niños de guardería), y Acción Civil (para estudiantes universitarios). Pues creemos que el séptimo arte es una forma efectiva de llegar a la sociedad y comprometerlos con la gestión del agua.

@andresmartmos

 

Artículo escrito por Andrés Martínez Moscoso, abogado y profesor de la Universidad de Cuenca en Ecuador. Ex-becario de la V Edición del Programa “Jóvenes Líderes Iberoamericanos” de la Fundación Carolina y miembro de la Red Iberoamericana de Jóvenes Líderes (REDIJL)

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